¡Ay, la espada!


¡Ay, la espada!

Juan Leal en San Isidro I PLAZA 1

La normalidad regresaba después de la Puerta Grande de David de Miranda. Está siendo una feria alternativa, en la que están triunfando los nombres que más convienen a la Tauromaquia, dando una oportunidad a la diversidad y a la juventud, dando continuidad. La terna de la duodécima de la Feria de San Isidro contaba con Octavio Chacón, Javier Cortés y Juan Leal, que se medirían a los astados de la ganadería de Pedraza de Yeltes. Los cuales se emplearon en exceso en el caballo, a excepción del cuarto y el quinto. Algo que después repercutió en la muleta, rajándose rápido y sin interés en la faena. Octavio Chacón quiso pero no pudo, su faena no transmitió en los tendidos de la plaza madrileña, así como tampoco lo hizo la de Javier Cortés. Tampoco fueron ciertos con el estoque. No se vieron faenas lucidas, pues no fueron toros con los que recrearse, nobles, desmedidos, con  derrotes al tocar la tela y escasos de fuerza. El que corrió peor suerte fue el francés, Juan Leal, quien resultó cogido por el primero de su lote en el recto. Fue el único que con riesgo y distancias cortas caló en el público venteño. De nuevo las expectativas de la tarde superaron a la realidad. Quizá lo único destacable fueron los primeros tercios, donde los astados aún conservaban sus buenas condiciones, en la muleta las series se contaban y medían al milímetro.
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